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domingo, 5 de junio de 2011

LAS BRUJAS EN LA LITERATURA INFANTIL


Poco asustan las brujas de hoy en día; el avance de la sociedad impone su curso implacable y con él, un cambio sustancial en lo que se refiere a la representación de las brujas en la literatura infantil.

La evolución de las brujas

Las brujas han sido la base en la que se han asentado un buen número de cuentos populares. Las fuerzas de la naturaleza han hallado tradicionalmente en las brujas una forma de explicación que les hacía en parte más comprensibles, o al menos ayudaba a encontrar explicaciones a situaciones y hechos inexplicables.
A lo largo de la historia de la literatura, se perpetuaban cánones que establecían unas características que definían cómo deberían ser y comportarse las brujas: viejas feas, temibles y perversas, que lanzan hechizos a diestro y siniestro y convierten en batracios o cuervos a príncipes y princesas. En la actualidad, sin embargo, nos encontramos con toda una corriente de renovación de un personaje que ha sido enriquecido con nuevos matices y muy diversas edades, procedencias, ocupaciones y fisonomías.

¿Cómo son las brujas actuales?

Francico Zaragoza Cabales y María José Carrillo López en su ponencia “Las brujas en los cuentos populares. Conjuros, pócimas y encantamientos” recogida en el Canon de LIJ (Universidad de Castilla-La Mancha, 2003) resumían perfectamente la línea en la que se mueven las descripciones de las brujas en la literatura infantil actual: hay brujas jóvenes, amables y hermosas, despistadas, torpes, bromistas, deportistas, feministas e incluso cibernautas.
Una infinidad de personalidades y aspectos han modificado el estereotipo que durante tantos años ha imperado en la tradición, convirtiendo a las brujas de la narrativa actual en personajes con pinceladas humanas, infinitamente más atractivas para el público infantil que sus predecesoras.
Las brujas, como dice Nuria Ventura en el Nº9 de la revista CLIJ, ya no son “seres ocultos y marginados, pendientes de la furia de los inquisidores”, sino señoras regordetas, preocupadas por sus fogones –que igual cuecen pócimas que disponen originales banquetes- y hasta de sus hijos o nietos. Porque algunas de estas brujas modernas de la literatura infantil tienen descendencia.

El "Manual de la bruja", de Bird Malcolm, el comienzo

Sin duda el libro que ha contribuido más a esta visión desenfadada y humorística de las brujas es precisamente el “Manual de la bruja”, que sin ser propiamente un cuento, explica las peculiaridades, recetas, costumbres y manías de una bruja “moderna”. Tan moderna que el libro lleva reeditándose constantemente desde 1987 sin que se aprecien a día de hoy las dos décadas que han pasado desde su primera publicación.
En el libro, las protagonistas conservan el aspecto físico y los atributos de las brujas clásicas que ya están instaladas en el imaginario infantil: gorros puntiagudos, gatos negros, escobas y verrugas, pero su imagen es tierna e inofensiva, como la de una abuela extravagante cualquiera.

Nuevas tendencias en la brujería

Las nuevas tendencias literarias, lejos de olvidar o arrinconar a estos personajes mágicos e insustituibles en la tradición oral y en la literatura, les han lavado la cara con tanto ahínco (y acierto) que algunas han quedado gratamente irreconocibles.
Si las antiguas brujas vivían retiradas en los bosques y limitaban su actividad al ámbito de lo doméstico y la hechicería, las nuevas son urbanas y trabajadoras: Las brujas que aparecen en “las Brujas” de Roald Dahl, por ejemplo, conservan toda la maldad ancestral y su inherente odio a los niños, pero son en apariencia damas poderosas vestidas, arregladas y atareadas como una mujer de hoy en día.
Siguen existiendo las brujas malas y temibles, pero la mayoría no inspiran temor porque, o son buenas, o no consiguen que sus fechorías den el resultado esperado porque su ingenuidad o su torpeza se lo impiden, como la pobre Bruja Mon (uno de los títulos más reeditados del Barco de Vapor), que acaba convirtiéndose a sí misma… en una rana.
Selección de libros sobre "brujas modernas"
De 5 a 8 años:
  • La bruja Mon”, de Pilar Mateos (SM, 1986)
  • “La bruja de la montaña”, de Gloria C. Díaz (SM, 1990)
  • “Manual de las brujas”, de Mónica Carretero (Pearson-Alhambra, 2008)
A partir de 8 años:
  • Manual de la bruja”, de Bird Malcolm (Anaya, 2000)
  • “Oposiciones a bruja y otros cuentos”, de José Antonio del Cañizo (Anaya 2000)
A partir de 11 años:
  • Las brujas”, de Roald Dahl (Alfaguara, 2000)
  • “Genealogía de una bruja”, de Benjamín Lacombe y Sebastien Pérez (Edelvives, 2009)

Las brujas no pasan de moda

La literatura infantil contemporánea mantiene su interés por el personaje de la bruja, aunque con líneas completamente nuevas. En general, una parte de los textos que se escriben en la actualidad se inspiran en narraciones tradicionales (bien en su argumento o bien en los personajes) que se transforman por medio de un continuo juego intertextual para adaptarlas a la sociedad y a los intereses de los niños (tal y como reseña Ángeles Perera en “La rebelión de las princesas; Lengua, cultura y enfoques didácticos” Universidad de Las Palmas, 2001).

Por Paula Mara Moreno Gil